domingo, 2 de noviembre de 2014

Segundo Semestre: Nacho Contraataca.

El Segundo Semestre comenzó y yo solo podía tomar cinco ramos, debido a que había reprobado una cantidad vergonzosa el semestre anterior. Pero esto no era del todo malo, lo bueno de tener solo cinco ramos, es que únicamente un primate reprobaría algún ramo, otra vez.  Y como yo creo ser un poco más evolucionado que un primate, la opción de reprobar algo esta vez no estaba disponible.

Pasaron los días y las clases, y la temporada de pruebas había llegado, por fin. Me preocupé de estudiar bastante, no demasiado, pero una cantidad suficiente como para obtener una buena calificación. La primera prueba que llegó fue la de economía, y Papá Pig (profesor de economía al que llamamos así por ser voluptuoso y tener un aire al papá de Peppa Pig*) no llegó a casi ninguna clase, por lo que lo único que entraba en la prueba era la macroeconomía, que, supuse, era lo más básico del ramo (cuyo nombre completo es Macroeconomía, dah).


Esta parte es importante, porque entra en escena la Rubia, que es la única amiga mía del liceo que entró a estudiar derecho conmigo a la misma U. La Rubia es alta, de ojos verdes, está un poco pasadita en cazuelas y tiene el pelo tan claro que llega a parecer albina. Es muy inteligente y tiene el mismo humor ácido que tengo yo, así que desde siempre nos hemos llevado bien, siempre le digo que si ella no fuera de derecha sería mi novia... ah! y si a mi me gustaran las mujeres, claro.
Ella sí que pertenece a la universidad privada, viene de una familia ultra derechista, homofóbica y llena de milicos.
Pero igual es buena onda, tiene hartos amigos gays y es súper abierta de mente; así que somos amigos.

La cosa es que la Rubia y yo tenemos un trato desde tiempos inmemoriales, desde antes incluso que entramos a la U, y este trato consiste en ayudarnos mutuamente, sin importar cuanto sepamos de la materia o que tan necesitados estemos, nos sentamos cerca en las pruebas y nos copiamos como si nuestra vida dependiera de ello, que de cierta manera es verdad.
Yo no sé que tan efectivo sea este trato, ya que si yo reprobé cuatro ramos, la Rubia reprobó cinco, lo cual es la prueba más clara de que copiarnos entre nosotros no está dando resultados. Pero eso no importa, lo único que importa es que nuestra amistad se basa en la confianza y en nuestra micro red de trafico de respuestas.

Pero ese día la Rubia no respetó nuestro pacto legendario. Cuando yo llegué a la sala (tarde por supuesto) la muy yegua estaba sentada con su pololo (y amigo mío) y no había rastros de un puesto para mi. Yo puedo ser bien hombre para algunas cosas, pero si hay algo cola que se me da muy espontáneamente es mi habilidad para hacer DRAMAS, y obvio, la NO guardada de puesto de la Rubia era motivo más que suficiente para desatar la tercera guerra mundial.




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